miércoles, 2 de agosto de 2017

Miércoles, 2 de Agosto 2017



Miércoles, 2 de Agosto 2017

17MA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, AÑO I
MATEO 13: 44-46
Amigos, hoy Jesús nos ofrece dos parábolas acerca del Reino de los Cielos. "El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra, y lo vuelve a esconder...". Algunas veces el amor de Dios se encuentra de ese modo. Hay un dicho que sugiere que "La vida es lo que nos sucede mientras estamos ocupados haciendo otros planes." Muchas veces en el transcurso de las ocurrencias diarias de la vida pasa algo que nos llama clara y sorprendentemente a una unión con Dios. Nos damos cuenta, en un instante, realmente de lo que se trata todo. No estábamos particularmente buscando, pero lo encontramos.

Luego tenemos la segunda parábola: "El Reino de los Cielos se parece también a un negociante que se dedicaba a buscar perlas finas..." A menudo hay algo interruptivo acerca del Reino de Dios. Es un descubrimiento, un cambio radical, una sorpresa.

Qué hay de cierto en ambos casos ? Que cuando encontramos un tesoro y una perla, todo lo demás debe apartarse. Debemos "vender" todas nuestras otras preocupaciones, todas esas cosas y personas que alguna vez pusimos en el centro de nuestras vidas. Deben irse. Hay algo inflexible en lo que Jesús quiere transmitir.

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