viernes, 11 de agosto de 2017

Dios te Salve María...



Dios te Salve María...

Padre Marcelo Rivas Sánchez 

 Dios te salve María… porque recibiste con libertad de acción en tu fe y en tu seno al Salvador del mundo.  

Dios te salve María… porque supiste decir “fiat”, no de forma pasiva, sino activa y con conciencia de acogida y colaboración.  

Dios te salve María… porque Dios pudo encontrar en el vientre de María un lugar apto y lleno de amor.  

Dios te salve María… porque en medio de su juventud respondió tan competente que los mimos pastores fueron a ver.  

Dios te salve María… porque aquel sol que sale de lo alto alumbró con su luz a todos los pueblos para que los ángeles dijeran “Gloria a Dios en el cielo y en la tierra a los hombre de buena voluntad”  

Dios te salve María… porque llena de la gracia de Dios se preparó afectiva y mentalmente para recibirlo y acogerlo con fuerza en su vida.  

Dios te salve María… porque abrió su corazón, de par en par, en la fuerza del Espíritu Santo para darle a Jesús cuerpo humano.  

Dios te salve María… porque la alcoba nupcial fue preparada con oraciones, con la palabra viva, con una familia de valores cristianos y con la preocupación que no se desmoronó en la impaciencia.  

Dios te salve María… por ser madre, esposa y esclava que unida a la confianza para decirle, desde siempre, al pecado que no.  

Dios te salve María… porque al hacerse madre de Cristo se hizo madre de toda gracia, de toda necesidad, de toda misericordia y de todo el amor que desde la cruz al Señor clavó.  

Dios te salve María… porque miró con ojos, brillantes de esperanza, el horizonte que, va más allá, del humilde pesebre, del correr de las manos de Herodes y de aquella hora de la traición.  

Dios te salve María… porque en cada día, junto a José, logró alabar a Dios en unidad perfecta de amor.  

Dios te salve María… porque al pie de la cruz, en vez de llorar, comprendiste de la mano de Juan ser madre de Dios y madre nuestra por siempre.  

Dios te salve María… porque en los afanes de la muerte de tu hijo, junto a los discípulos, aguardaste la sorpresa de la Resurrección.  


Dios te salve María… porque nada ni nadie hicieron enfriar tu corazón de fe y en aquella catacumba oscura encendiste una vela de ilusión y fervor.
  
Dios te salve María… porque en reunión de oración aguardó con fe la vuelta de su hijo, esperanza de salvación.  

Dios te salve María… porque en la naciente Iglesia Pedro supo pedir perdón para que tu hijo lo nombrara roca de lucha y dolor.
  
Dios te salve María… porque hoy, y para siempre, tus hijos con el rezo del santo rosario te siguen diciendo: Dios te salve María llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita tu eres, entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén 

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