viernes, 21 de julio de 2017

LOS TIEMPOS DE CONVERSIÓN SON LOS TIEMPOS DE DIOS.


Cuántos de nosotros, habiendo nacido en hogares católicos, hemos conocido a Dios ya siendo adultos. Para volver a Él nunca es tarde, Dios está siempre con nosotros. Éramos nosotros los que no estábamos con Él.
 “¡Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé! Tú estabas dentro de mí y yo fuera, y por fuera te buscaba; y deforme como era me lanzaba sobre estas cosas hermosas que tú creaste. Tú estabas conmigo, pero yo no estaba contigo; me retenían lejos de ti cosas que no existirían si no existieran en ti. Pero tú me llamaste y clamaste hasta romper finalmente mi sordera. Con tu fulgor espléndido pusiste en fuga mi ceguera. Tu fragancia penetró en mi respiración y ahora suspiro por ti. Gusté tu sabor y por eso ahora tengo más hambre y más sed de ese gusto. Me tocaste y con tu tacto me encendiste en tu paz”.

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