sábado, 10 de junio de 2017

Sábado, 10 de Junio 2017



Sábado, 10 de Junio 2017

9NA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, AÑO I
MARCOS 12:38-44
Amigos, en el Evangelio de hoy leemos acerca de la pobre viuda que dió todo de sí misma para el Señor. Su simple generosidad, la ofrenda de su total sustento, fue una respuesta al amor incondicional de Dios. El amor de Dios viene primero. Cuando entendemos esto de modo equivocado todo lo demás en nuestra vida espiritual va por un camino torcido. Escuchen como San Juan expresa esta preferencia: "En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo como expiación por nuestros pecados".

Si jugamos al juego de amar a Dios así logramos que Dios nos ame, estamos entonces perdidos. Si pensamos que podemos nosotros mismos ganarnos la salvación o que podemos trabajar nuestro camino para adentrarnos en el corazón de Dios, estamos entonces perdidos. Un buen modo de pensar sobre esto es el siguiente: nosotros no existiríamos si no fuera por el amor de Dios. Dios no necesita de nada, por lo tanto cualquier cosa que existe fuera de Dios lo hace porque Dios desea algo bueno de ella. Por ello, el amor precede nuestra inteligencia, nuestro coraje, nuestra voluntad, nuestros planes y propósitos, de hecho precede toda nuestra existencia.

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