viernes, 23 de junio de 2017

¿Podré amar para siempre siendo tan frágil? Carlos Padilla Esteban | Jun 22, 2017

Quiero estar con Jesús para guardar en mi corazón limitado su amor infinito

Tendré vida eterna y verdadera si como la carne de Jesús y bebo su sangre. El maná de nuestros padres saciaba el hambre por el día. Hoy hay mucho maná en el mundo en el que vivo. Me prometen una vida verdadera, plena, feliz. Pero luego ese maná pasa. Me sacia sólo por un día. Me gustaría que el Cuerpo de Cristo me saciara para siempre.
Yo sueño la plenitud y la vida eterna. La sueño en el presente de mi vida. Quiero una vida eterna que colme todos los anhelos de mi alma. Si como su Cuerpo, viviré para siempre. El camino es hacia el cielo. Eso no lo dudo. Como ese pan que me sostiene hasta la vida verdadera.
Pero quiero vivir en plenitud y
a aquí y ahora. Lo que voy a vivir en el cielo tiene que ver seguro con lo que vivo ahora. Llevo en mi corazón grabado los amores que tengo. Los nombres de aquellos a los que amo. Los tengo muy dentro y con ellos voy al cielo. Los amaré para siempre. E
s verdad que en el camino me da miedo no ser fiel a lo que amo. Cambiar de amores. Cambiar de gustos. No ser capaz de dar la vida siempre. Me da miedo mi infidelidad, porque me siento frágil.
La palabra eternidad me da mucho respeto. Soy tan finito que pensar que mi corazón pueda amar para siempre me parece casi imposible. Pero no es así. Jesús me ama para siempre y hará posible que yo también ame así. Aquí y ahora. Este es el milagro de la santidad. Amar con el amor de Jesús. Amar a los que pone en mi camino.
La eucaristía no me centra en mí mismo. Me saca de mi comodidad. Me lleva a amar a otros. Comenta el papa Francisco en Amoris Laetitia: “Cuando quienes comulgan se resisten a dejarse impulsar en un compromiso con los pobres y sufrientes, o consienten distintas formas de división, de desprecio y de inequidad, la Eucaristía es recibida indignamente. En cambio, las familias que se alimentan de la Eucaristía con adecuada disposición refuerzan su deseo de fraternidad, su sentido social y su compromiso con los necesitados”.
Recibo a Jesús para llevar esa semilla de eternidad a muchos corazones. Quiero estar con Jesús para tener su vida eterna en mi alma. Para guardar en mi corazón limitado su amor infinito. Para amar como Dios me ama. Quiero amar para siempre. Quiero ser fiel a su amor. Quiero caminar a su lado.
Jesús me da alas y esperanza para amar más. Me gustaría hoy volver a escuchar en mi corazón: “Te quiero. Jamás te abandonaré. Siempre cuidaré de ti”. Hoy al recibirlo en la comunión se lo pido. Que siempre cuide mis pasos. Que me enseñe a amar más.

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