martes, 13 de junio de 2017

Martes, 13 de Junio 2017


Martes, 13 de Junio 2017

SAN ANTONIO DE PADUA, AÑO I
MATEO 5:13-16
Amigos, en el Evangelio de hoy Jesús compara a sus discípulos con la sal y la luz. Observemos, por favor, que ellos no existen para sí mismos son que para alguna otra cosa. En la época de Jesús la sal no tenía valor en sí misma sino que servía para la preservación de la carne y mejoraba el sabor de otros alimentos. Del mismo modo, la luz en sí misma no tiene mucho sentido sino que a través de ella vemos las cosas. En nuestra cultura, excesivamente privatizada, tendemos a pensar acerca de la religión como algo para consumo propio; pero la religiosidad en la lectura Bíblica es como la sal y la luz: su propósito no es para uno sino para los demás.

Quizás podemos asociar estas dos imágenes diciendo que encontramos nuestra salvación precisamente en la medida que llevamos la vida de Dios a otras personas. Como seguidores de Jesús debemos ser sal; preservar de modo efectivo lo mejor de la sociedad que nos rodea.

Debemos ser también luz para que otros alrededor nuestro lleguen a ver lo que es bueno. A través de nuestra propia calidad e integridad de vida, proporcionar luz, iluminando lo que es hermoso y revelando lo desagradable. En conclusión, el mundo sin Cristianos dinámicos es un mucho peor.

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