domingo, 25 de junio de 2017

CUANDO ME LLAMES






Cuando en las horas de intenso disgusto, el desaliento te invade el alma y las lágrimas te afloran en los ojos, búscame:


 Yo Soy aquel que sabe sofocar el llanto y detener las lágrimas.

Cuando te juzgas incomprendido de los que te circundan y veas que a tu alrededor hay indiferencia, acércate a Mi:Yo Soy la luz sobre cuyos rayos se aclaran la pureza de tus intenciones y la nobleza de tus sentimientos.
Cuando se extingue el ánimo para arrastrarte en las vicisitudes de la vida y te hallares en la inminencia de desfallecer, llámame:

Yo Soy la fuerza capaz de remover las piedras de los caminos y sobreponerte a las adversidades del mundo.

Cuando te azote la pobreza y ya no supieras donde reclinar la cabeza, corre junto a Mi:

Yo soy el refugio en cuyo seno encontrarás amparo para tu cuerpo y tranquilidad para tu espíritu.

Cuando te falte la calma, en los momentos de mayor aflicción y te consideres incapaz de conservar la serenidad de espíritu, invócame:

Yo Soy la paciencia que te hace vencer los trances más dolorosos y triunfar en las situaciones más difíciles.


Cuando la tristeza y la melancolía te inundan el corazón y todo te causa aborrecimiento, llámame:

Yo Soy la alegría que te sopla un aliento nuevo y te hace conocer los encantos de tu mundo interior.

Cuando uno a uno te fenecen los ideales más bellos y te sientes en el auge del desespero, apela a Mi:

Yo soy la esperanza que robustece la fe y te calienta los sueños.

Cuando la impiedad te rechaza al revelarte las faltas y experimentas la dureza del corazón humano, procúrame:

YO soy el perdón que te levanta el ánimo y promueve la rehabilitación de tu espíritu.

Cuando ya no pruebas la sublimidad de una afección tierna y sincera y te desilusionas del sentimiento de tus semejantes, aproxímate a Mi:

Yo soy la renuncia que te enseña a olvidar ingratitudes de los hombres y la incomprensión del mundo.

Por último y cuando por fin quisiera saber quién Soy, pregunta al riacho que murmura y al pájaro que canta, a la flor que desabrocha y a la estrella que centellea, al joven que espera y al viejo que recuerda.
Llámame Amor:

el remedio para todos los males que te atormentan en el espíritu:


¡ YO SOY JESÚS!


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