sábado, 10 de junio de 2017

Ahora que la noche es tan pura


Himno meditado

Ahora que la noche es tan pura

Fuente: Liturgia de las horas

Reflexión: Padre Felipe Santos Campaña, SDB


Ahora que la noche es tan pura,
y que no hay nadie más que tú,
dime quién eres.

Dime quién eres y por qué me visitas,
por qué bajas a mí que estoy tan necesitado
y por qué te separas sin decirme tu nombre.

Dime quién eres tú que andas sobre la nieve;
tú que, al tocar las estrellas, las haces palidecer
de hermosura;
tú que mueves el mundo tan suavemente,
que parece que se me va a derramar el corazón.

Dime quién eres; ilumina quién eres;
dime quién soy también, y por qué la tristeza
de ser hombre;
dímelo ahora que alzo hacia ti mi corazón,
tú que andas sobre la nieve.

Dímelo ahora que tiembla todo mi ser en libertad,
ahora que brota mi vida y te llamo como nunca.
Sosténme entre tus manos; sosténme en mi tristeza,
tú que andas sobre la nieve.  


Reflexión:  

. Señor, en la noche pura, alejado de todo ruido, noto tu presencia más de cerca. Pero me desconciertas. Quiero saber quién eres, por qué me visitas a estas horas... Y tu mejor respuesta es el silencio elocuente.  

. Perdón, no sé quizá tratarte como mereces. Me siento egoísta porque quiero notar tu cercanía en mí. Y aunque sé que lo está, no obstante, quiero percibirla con mis sentidos.  

.En esta soledad amada y nocturna, es cuando percibo mejor el susurro de tu voz. Y tanto la percibo que el corazón se de derrama en sueños de verte y conocerte en tu palabra y en tus hechos concretos de este día.  

.Tú sabes mejor que yo quién soy: un creyente afortunado que, aunque no te sienta cercano, te percibo en mi corazón como alguien conocido y amado. Y junto al amor que siento por ti, también experimento a las personas que, unidas a mí en mi humilde oración, desean recibir el aliento de mi súplica.  

.Sé que andas por la nieve, por la pureza de los cielos, por la pureza de los inocentes. Acércate a mí y dame esa transparencia de conciencia que tanto anhelo.  

. Haz que camine en el día y en la noche por las sendas de tu blancura.

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