martes, 16 de mayo de 2017

NO SE ALCANZA LA SALVACIÓN SI NO ES ATRAVESANDO EL BORRASCOSO MAR – SANTO PADRE PIO DE PIETRELCINA


Que no la amedrenten las frecuentes insidias de esta bestia infernal: Jesús, que está siempre con usted y que luchará a su lado y por usted, no permitirá jamás que llegue a verse defraudada y vencida (Epist.III, p.49).



11 No te detengas en la búsqueda de la verdad y en la conquista del sumo Bien. Sé dócil a los impulsos de la gracia, secundando sus inspiraciones y sus llamadas. No te avergüences de Cristo y de su doctrina (Epist.IV, p.618).

12 Cuando el alma sufre y teme ofender a Dios, no le ofende y está muy lejos de pecar (Epist.II, p.61).

13 El ser tentado es signo de que el alma es muy grata al Señor (Epist.III, p.50).

14 No se abandone jamás a sí misma. Ponga toda la confianza en solo Dios (Epist.II, p.64).

15 Siento cada vez más la imperiosa necesidad de entregarme con más confianza a la misericordia divina y de poner sólo en Dios toda mi esperanza (Epist.I, p.224s.).


16 Es terrible la justicia de Dios. Pero no olvidemos que también su misericordia es infinita (GP, 138).

17 Busquemos servir al Señor con todo el corazón y con toda la voluntad. Nos dará siempre mucho más de lo que merecemos (GP, 180).

18 Alaba sólo a Dios y no a los hombres, honra al Creador y no a la criatura.
Sé capaz de soportar las amarguras durante toda tu vida para poder participar de los sufrimientos de Cristo (LCS, 1oct. 1971, 30).

19 Sólo un general sabe cuándo y cómo deben actuar sus soldados. Ten paciencia; también a ti te llegará tu vez (AdFP, 555).

20 Apártate del mundo. Escúchame: uno se ahoga en alta mar, otro se ahoga en un vaso de agua. ¿Qué diferencia hay entre uno y otro? ¿No están muertos los dos? (AdFP, 555).

21 ¡Piensa siempre que Dios lo ve todo! (AdFP, 554).

22 En la vida espiritual cuanto más se corre menos se siente el cansancio; más bien será la paz, preludio del gozo eterno, la que se posesionará de nosotros y seremos felices y fuertes en la medida que, manteniéndonos en este esfuerzo y mortificándonos a nosotros mismos, hagamos que Cristo viva en nosotros (AdFP, 559).

23 No nos desanimemos nunca ante los designios de la divina providencia, que, uniendo los gozos a los sufrimientos y haciéndonos pasar en la vida, a cada uno y a las naciones, de las alegrías a las lágrimas, nos conduce a la consecución de nuestro fin último. Veamos detrás de la mano del hombre que se manifiesta de ese modo, la mano de Dios que se oculta (Epist.IV, p.101).

24 Si queremos recoger la cosecha, es necesario no sólo sembrar la semilla sino también echarla en buena tierra; y cuando esta semilla llegue a hacerse planta, hemos de estar muy atentos para vigilar que la cizaña no sofoque las todavía tiernas plantitas (AdFP, 561).

25 En todos los acontecimientos humanos, aprended a reconocer y a adorar la voluntad de Dios (Epist.III, p.55).

26 En la vida espiritual, hay que ir siempre adelante y no retroceder jamás; de otro modo nos sucede como a la barca, que, si en vez de avanzar, se detiene, el viento la arrastra hacia atrás (AdFP, 554).

27 Recuerda que la madre, al principio, enseña a andar a su hijo sosteniéndolo, pero que éstos muy pronto deben caminar ellos solos; de igual modo, tú debes razonar con tu cabeza (AdFP, 555).

28 “Mientras tengas temor no pecarás”.
“Será así, padre, pero sufro mucho”.
“Se sufre mucho, es cierto, pero hay que confiar; existe el temor de Dios y el temor de Judas.
El miedo excesivo nos impide obrar con amor, y la excesiva confianza no nos deja ser conscientes y temer el peligro que debemos superar.
El primero debe dar la mano a la segunda, y deben caminar los dos juntos como dos hermanas. Hay que actuar siempre así, ya que, si nos percatamos de tener miedo o de temer demasiado, entonces debemos recurrir a la confianza; y, si confiamos en exceso, debemos, en cambio, tener un poco de temor, porque el amor tiende hacia el objeto amado, pero al avanzar es ciego, no ve, pero el santo temor le ofrece la luz (AdFP, 548).

29 No se alcanza la salvación si no es atravesando el borrascoso mar que nos amenaza siempre con destruirnos. El Calvario es el monte de los santos, pero de allí se pasa a otro monte, que se llama Tabor (Epist.I, p.829).

30 Yo no deseo otra cosa que morir o amar a Dios: o la muerte o el amor; pues la vida sin este amor es peor que la muerte; para mí esa situación sería más insostenible que la actual (Epist.I, p.841).

31 No debo, pues, … dejar pasar el primer mes del año sin llevar a tu alma el saludo de mi alma y garantizarte cada día más el afecto que mi corazón alimenta por el tuyo, al que no dejo nunca de desear toda clase de bendiciones y de felicidad espiritual. Pero, mi buena hija, encomiendo vivamente a tus cuidados ese tu pobre corazón: intenta hacerlo cada día más grato a nuestro dulcísimo Salvador, y actuar de modo que este nuevo año sea más rico en buenas obras que el año pasado, ya que, en la medida que pasan los años y se acerca la eternidad, hay que redoblar el esfuerzo y elevar nuestro espíritu a Dios, sirviéndole con mayor diligencia en todo aquello a lo que nos obliga nuestra vocación y profesión cristiana (Epist.III, p.485s.)

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