jueves, 11 de mayo de 2017

Miercoles, 10 de Mayo 2017


Miercoles, 10 de Mayo 2017

CUARTA SEMANA DE PASCUA, AÑO I
JUAN 12:44-50
Amigos, en el Evangelio de hoy, Jesús clarifica una vez más que Él y el Padre son uno. Dios no es una fuerza o energía o una presencia espiritual que ocupa un profundo lugar en nuestras vidas; Él no es algo que uno puede dar una palmadita cuando sentimos el deseo. Tampoco Dios es un ser supremo y distante que organizó el universo hace mucho tiempo atrás y ahora nos ha dejado a nuestras propias capacidades.

Dios es mas bien el Señor. Él es el que gobierna, dirige, comanda, el que realiza una demanda y quien se involucra Él mismo íntimamente en los asuntos del mundo.

Más aún, el Señor es uno. Esto es, tal como lo menciona Joseph Ratzinger (ahora Papa Emérito Bendicto XVI), una declaración subversiva, por desautoriza cualquier persona o cosa que reclame ser absoluto. No hay país, ni presidente, ni primer ministro, ni cultura, ni libro, ni persona o partido político que sea absoluto - sólo Dios. La unidad de Dios, para judíos y cristianos, no es simplemente un reclamo teórico, sino un enormemente importante reclamo existencial. Jesús y el Padre son un solo Dios que es Señor de toda la creación.

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