lunes, 1 de mayo de 2017

Lunes, mayo 1, 2017


Lunes, mayo 1, 2017

TERCER DOMINGO DE PASCUA, CICLO A
JUAN 6: 22-29
Amigos, en el Evangelio de hoy Jesús le dice a la multitud que acaba de alimentar, que crean en él y que se relacionen con él personalmente. ¿Por qué esto resulta tan duro? Pues bien, porque intelectualmente es contra-intuitivo. ¿Por qué esta figura, este Jesús, debería ser sólo él, el único? ¿Por qué debería elegir relacionarme con él y no con alguno de los numerosos líderes religiosos y filósofos? ¿Están equivocadas o perdidas las demás personas religiosas? ¿No sería acaso más fácil relacionarse con las ideas y los principios de Jesús e imitar su estilo de vida? Sí, la verdad es que sí lo sería, pero no es eso lo que está diciendo.

Quizá podríamos verlo desde el lado de Jesús. Jesús desea que seamos sus amigos: “Ya no les llamo siervos, sino amigos, dice el Señor”. ¿Qué pasaría si hubiera alguien que quisiera ser tu amigo, y dijeras: “¡Claro!, te admiro y me gustaría imitar tu forma de vida, pero no quiero pasar mucho tiempo contigo”? ¿Cómo podría esto sorprender a este potencial amigo?

Lo que resulta único del cristianismo es que Dios nos está ofreciendo su amistad. Con la amistad no se juega; no se la convierte en algo abstracto; no se la pone en peligro. Se entra de lleno en ella.

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