jueves, 18 de mayo de 2017

La alegría de Jesús «no nos es dada con cuentagotas, sino en una cascada que arrolla la vida»

El Señor no «se adapta» ni tolera «la muerte, la tristeza, el odio, la destrucción moral de las personas… Nuestro Dios es un soñador: sueña la transformación del mundo y la ha realizado», ha explicado el Papa al contemplar la figura de María Magdalena, apóstol de la esperanza
«Era una testaruda esta, ¿eh?». Como si de un director de ejercicios espirituales se tratara, el primer Papa jesuita ha guiado este miércoles a los fieles que llenaban la plaza de San Pedro a través de la contemplación y la meditación de la aparición de Jesús resucitado a María Magdalena, apóstol de la esperanza.
Francisco ha comenzado la catequesis de la audiencia general explicando el contexto de esta aparición, después de que el Viernes Santo las mujeres no hubieran podido preparar bien el cuerpo de Jesús y por ello volvieran al sepulcro del Domingo de Pascua por la mañana, solo para encontrarlo vacío.
Una ceguera persistente

«Una mujer que no se entusiasmaba con facilidad», el primer anuncio que Magdalena lleva a los apóstoles es «el de un robo», el del cuerpo del Señor. Luego vuelve al sepulcro «con paso lento, muy pesado». Allí ve a los ángeles y al mismo Jesús, pero no los reconoce. «Cuán persistente era su ceguera», ha insistido el Papa.
Solo ve al Señor al escuchar su nombre. «¡Qué lindo es pensar que la primera aparición del Resucitado –según los evangelios– fue de una forma tan personal! Que hay alguien que nos conoce, que ve nuestro sufrimiento y desilusión, que se conmueve por nosotros, y nos llama por nuestro nombre», «reconociendo el rostro personal de cada uno. Cada uno de nosotros es una historia de amor de Dios».
«Levántate, deja de llorar»
Cuando escucha este nombre, toda la tristeza de María se transforma en felicidad. «La resurrección de Jesús no es una alegría dada con cuentagotas, sino una cascada que arrolla toda la vida». A continuación, el Pontífice animó a los presentes a, desde su bagaje de desilusiones, pensar que Dios nos llama por nuestro nombre «y nos dice: “¡Levántate, deja de llorar, porque he venido a liberarte!”».
Francisco también subrayó que Jesús no «se adapta» ni tolera «la muerte, la tristeza, el odio, la destrucción moral de las personas… Nuestro Dios es un soñador: sueña la transformación del mundo y la ha realizado en el misterio de la Resurrección».
El Papa concluyó explicando que Jesús envía a Magdalena, «aquella mujer que antes de encontrar a Jesús estaba en manos del maligno», a anunciar la Resurrección a los apóstoles. «”¡He visto al Señor!”. ¡He cambiado vida porque he visto al Señor! Ahora soy diferente a como era antes, soy otra persona».
Alfa y Omega

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