jueves, 4 de mayo de 2017

Jueves, mayo 4, 2017


Jueves, mayo 4, 2017

TERCERA SEMANA DE PASCUA, AÑO I
JUAN 6:44-51
Amigos, hoy leímos el maravilloso y misterioso pasaje del capítulo catorce del Evangelio de Juan. Los discípulos están reunidos alrededor de Jesús en la Última Cena, permaneciendo en intimidad con él, haciéndole preguntas y buscando sabiduría.

¿Por qué eran tan populares los dioses del mundo antiguo? Porque eran proyecciones de nosotros mismos —vanidosos, arrogantes, resentidos y violentos. Esto significa que ejercían muy poca presión moral sobre nosotros. Eran temibles, mas no moralmente demandantes.

Pero este Dios que muestra que es totalmente amor y que desea que tengamos una relación con él desea también ser comido y bebido; se trata del Dios que desea que seamos como él. Y así como él es comida y bebida para el mundo, también hemos de ser comida y bebida para el mundo. Del mismo modo en que se entregó completamente por nosotros, así hemos de entregarnos nosotros completamente. No hemos de aferrarnos a los bienes, a los honores ni a los valores del mundo, todas aquellas cosas que agrandan el ego, sino que debemos entregarnos. Eso es lo que aprendemos del Dios del don.

No hay comentarios:

Publicar un comentario