domingo, 7 de mayo de 2017

DOMINGO IV DE PASCUA Juan Crisóstomo, Sobre el Evangelio de san Juan 58


Juan Crisóstomo, Sobre el Evangelio de san Juan 58

1. Como el Señor había sostenido una disputa sobre la ceguedad de los judíos, a fin de que ellos no dijesen: no es por nuestra ceguedad por lo que no nos acercamos a ti, sino que nos apartamos como huyendo del error, quiere probar que El no es un impostor, sino que es el verdadero pastor, fijando las señales que distinguen al ladrón del pastor. Y en primer lugar enseña quién es el impostor y el ladrón, diciendo: «En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido ». El se refiere de una manera tácita a todos aquellos que vinieron antes que El y a los que vendrían después, al anticristo y a los falsos cristos. Llama puerta a las Escrituras, porque éstas enseñan el conocimiento de Dios; ellas son las que guardan las ovejas y no dejan que se acerquen los lobos, cerrando la entrada a los herejes. Así, pues, el que no usa de las Escrituras, sino que sube por otra parte, esto es, adopta otra vía distinta y no legítima, éste es un ladrón. Dice sube y no dice entra, a la manera del ladrón que trata de escalar el muro y hace todas las cosas rodeado de peligros. Dice por otra parte designando de una manera tácita a los escribas, que enseñaban las máximas y las doctrinas humanas, y al mismo tiempo violaban la Ley. No debe extrañarnos que El se llame a sí mismo puerta, porque se presenta a sí mismo también como pastor y como rebaño. El se llama puerta por ser el que nos conduce al Padre, y se llama pastor por ser el que nos guía.

2. Has visto cómo describe al ladrón; mira ahora la definición del pastor: «pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas.»
3. «A este le abre el guarda…» Nada impide llamar portero a Moisés, porque a él fue confiado el depósito de las palabras de Dios.
Como que ellos le habían tenido por un impostor y se empeñaban en probarlo por su misma infidelidad diciendo ( Jn 7,48): “Quién de los príncipes creyó en El”, enseña ahora que, puesto que no le escuchan, son excluidos de la condición de ovejas: «… y las ovejas atienden a su voz». Y si es propio del pastor entrar por la puerta verdadera, por la que El mismo entró, síguese que se separan del rebaño las ovejas que no oyen su voz.
«… y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera.» Sacaba a sus ovejas cuando las enviaba, no ya lejos de los lobos, sino en medio de ellos. Estas palabras parece que se dirigen al ciego de una manera indirecta, porque le sacó llamándole de en medio de los judíos.
4. «Cuando ha sacado todas las suyas camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz» Los pastores hacen lo contrario, siguiendo ellos mismos a las ovejas; mas El dice de sí mismo lo contrario, conduciendo las ovejas a la verdad.
5. «a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños» Llama extraños a Judas y a Teudas 1y a los demás falsos apóstoles que debían venir después de ellos. Para no confundirse con ellos, se distingue en muchas cosas. En primer lugar por la doctrina de las Sagradas Escrituras, por las cuales Cristo atraía a sí a los hombres, mientras que ellos separaban a los hombres de esas mismas Escrituras. En segundo lugar, por la obediencia de las ovejas, pues los hombres creyeron en El no sólo durante su vida, mas a ellos los abandonaron inmediatamente.
6-7. «Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús…» Queriendo el Señor que se fijaran más los judíos, les explica lo que más arriba les había dicho: «En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas.»
8. «Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos…» No dijo esto de los Profetas, como pretenden los herejes, sino de los sediciosos. Por lo cual añade, alabando a las ovejas: «pero las ovejas no los escucharon.» . En ningún lugar se observa que haya hecho elogios de aquellos que no obedecieron a los Profetas; antes, por el contrario, los vitupera severamente.
9. «Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos.» O bien estas palabras deben entenderse de los Apóstoles, que entraron y salieron con intrepidez, como señores de todo el mundo, y nadie pudo arrojarlos, y tuvieron alimentos.
10. «El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estragos; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante.» Cuando dice “El ladrón no viene sino para hurtar, y para matar, y para destruir”, se refiere a los sediciosos, y esto se cumple a la letra en todos aquellos hombres muertos y perdidos que les seguían, privándolos de este modo de la vida eterna. “Yo he venido por la salvación de todos, para que tengan vida y para que la tengan en más abundancia en el reino de los cielos”; y ésta es la tercera diferencia por la que se distingue de los falsos profetas.

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