viernes, 7 de abril de 2017

Viernes, abril 7, 2017


Viernes, abril 7, 2017

DÍA 38 DE CUARESMA
JUAN 10:31-42
Amigos, en el Evangelio de hoy, los líderes judíos intentan apedrear a Jesús, pues afirmaba ser el Hijo de Dios. Defendió su identidad diciendo "Si no hago las obras de mi Padre, no me crean; pero si las hago, crean en las obras, aunque no me crean a mí. Así reconocerán y sabrán que el Padre está en mí y yo en el Padre".

En la Última Cena Jesús explicó aún más a fondo su íntima relación con el Padre. Ahí nos presenta la coinherencia que posee en la dimensión más fundamental del ser, es decir, dentro de la propia existencia de Dios. "Señor", le dijo Felipe, "muéstranos al Padre y eso nos basta". Jesús le respondió: "Felipe, hace tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conocen? El que me ha visto, ha visto al Padre".

¿Cómo podría ser esto verdad, a menos que hubiera una coinherencia entre el Padre y el Hijo? Aunque el Padre y el Hijo son verdaderamente distintos, también están radicalmente implicados uno en el otro por su acto mutuo de amor. Y, como Jesús dijera, "Es el Padre quien vive en mí cumpliendo sus obras".

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