viernes, 21 de abril de 2017

Viernes, abril 21, 2017


Viernes, abril 21, 2017

VIERNES DE LA OCTAVA DE PASCUA, AÑO I
JUAN 21:1-14
Amigos, en el Evangelio de hoy Cristo Resucitado se aparece a siete discípulos en la playa del Mar de Tiberíades. Jesús resucitó en cuerpo de entre los muertos. Este constituye el hecho —eminentemente sorprendente e inesperado— que dio a luz al cristianismo. El entusiasmo que podemos palpar en cada página del Nuevo Testamento proviene de esta novedad.

¿Por qué Jesús Resucitado se apareció sólo ante unos cuantos? ¿Por qué no se presentó de forma evidente a cualquiera que quisiera verlo? El cardenal Newman ha comentado al respecto. Si Jesús se hubiera aparecido pública e indiscriminadamente ante todos, el poder de la resurrección habría disminuido. Algunos habrían creído; otros no. Algunos lo habrían entendido, otros no. Para algunos habría sido fascinante; para otros habría sido indiferente.

En cambio, se dignó a aparecerse a un pequeño grupo de discípulos dedicados y que le conocían, le amagan, y le comprendían —confiado de que serían portadores efectivos de su mensaje. Nosotros somos ahora aquéllos que comen y beben con él tras la resurrección. Y, por tanto, tenemos el encargo de ir y anunciar la buena nueva.

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