viernes, 14 de abril de 2017

Viernes, abril 14, 2017


Viernes, abril 14, 2017

VIERNES SANTO
JUAN 18: 1-19: 42
Amigos, nuestro Evangelio de hoy narra el conmovedor relato del arresto de Jesús. El escenario es el Jardín de Getsemaní. Jesús acaba de ser traicionado por Judas, ha sido retenido, arrestado y amarrado, la oreja del esclavo del sumo sacerdote ha sido cortada; todos los discípulos de Jesús han huido.

En una narración paralela, san Marcos añade un detalle extraño de un joven corriendo desnudo y perdiéndose en la obscuridad de la noche. Como un pintor renacentista que pone figuras contemporáneas en la escena bíblica, Marcos dispone aquí un lugar tanto para ti como para mí en esta escena. Se describe al joven como alguien que “seguía a Jesús”. Esto, claro está, es el código bíblico para referirse al discipulado. ¿Qué lleva puesto? El término aquí usado en griego, sindona, designa el tipo de vestimenta que usaban los que eran recién bautizados. La cuestión es la siguiente: ser un miembro bautizado de la Iglesia de Cristo equivale a colocarse en un lugar donde uno podrá ser herido.

Ser un seguidor de Jesús es avanzar por un camino peligroso, un camino que sin lugar a dudas molestará a los poderes imperantes. La vergüenza que vive este joven es que, en el momento de la verdad huyó, dejando tras de sí la preciosa vestidura bautismal en manos de los enemigos de Jesús. Esto nos lleva a hacernos una pregunta: ¿qué hacemos en el momento de la verdad?

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