domingo, 9 de abril de 2017

REFLEXIÓN PARA CUARESMA: DÍA 40 – DOMINGO DE RAMOS Domingo, abril 9, 2017 MATEO 26:14-27:66

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Domingo, abril 9, 2017 MATEO 26:14-27:66 Amigos, en este Domingo de Ramos tenemos el privilegio de sumergirnos en el gran Evangelio de Mateo sobre la Pasión. Hay muchas formas en que podríamos iluminar este texto. Optaré sólo por una. Jesús es presentado como la presencia divina que ha hecho su travesía hasta las profundidades del pecado con tal de salvarnos. Consecuentemente, todas las formas de disfunción humana están presentes en la narrativa de la pasión. Durante aquellas terribles horas, la misión de Jesús se cumplió. Lo que comenzó en Belén y continuó en el río Jordán ahora llega a plenitud. En contraste con la actitud impasible de Jesús, que se conforma a la voluntad de su Padre, encontramos casi todas las formas en que intentamos huir de la voluntad de Dios. Traición, indiferencia, pereza espiritual, violencia, cobardía, mentira, victimización, autodestrucción, abuso de autoridad, crueldad deliberada. No es de sorprender que “se oscureció toda la tierra hasta las tres de la tarde”. En el comienzo de la creación, Dios dijo, “Hágase la luz”. Pero su mundo había quedado obscurecido en todas las maneras posibles a través del pecado. Pero, ¿cuál es la simple y poderosa buena nueva? Que Jesús se une a cada uno de nosotros, pecadores, a pesar de toda nuestra disfunción. Se sumergió en esta poderosa obscuridad con tal de poder llevarnos a la luz.

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