martes, 4 de abril de 2017

Martes, abril 4, 2017


Martes, abril 4, 2017

DÍA 35 DE CUARESMA
JUAN 8: 21-30
Amigos, en el Evangelio de hoy Jesús profetiza su crucifixión y el papel de su Padre en su muerte ya próxima. Lo que permitió a los primeros cristianos sostener la cruz, así como cantarle alabanzas, y portarla como una decoración, es el hecho de que Dios resucitó y ratificó precisamente a este Jesús crucificado. "Ustedes lo mataron, pero Dios lo resucitó". Por lo tanto, Dios estuvo involucrado en este terrible suceso; Dios estuvo ahí, realizando sus propósitos salvíficos.

Pero, ¿qué significa esto? Ha habido numerosos intentos a lo largo de los siglos cristianos por nombrar la naturaleza salvífica de la cruz. Permítanme ofrecerles sólo uno de ellos. A los primeros cristianos les quedó claro que, de alguna manera, sobre aquella terrible cruz el pecado había sido derrotado. La maldición del pecado había sido eliminada y tratada. Sobre esa terrible cruz, Jesús fungió como el "cordero de Dios" sacrificado por los pecados.

¿Significa esto acaso que Dios Padre es un capataz cruel que exige un sacrificio sangriento para aplacar su ira? No. La crucifixión de Jesús fue la apertura de par en par del corazón divino para que pudiéramos ver que ninguno de nuestros pecados podría separarnos definitivamente del amor de Dios.


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