viernes, 14 de abril de 2017

LA TRAICIÓN DE JUDAS… Y LA MÍA!

orando
¿Cuánto me darán si se los entrego? Preguntó Judas al planear traicionar al Maestro. Desde entonces, ha sido objeto de nuestras críticas, ira, juicios y condena.

¿Y en qué soy yo diferente de él? ¿Acaso soy alguien para creerme juez? ¿No soy yo quien te vende por placer? ¿No soy yo acaso quien te vende y cambia no por 30 monedas, sino por 30 minutos de televisión? Vaya trueque torcido e injusto.

¿En qué soy diferente? En el precio que te pongo y nada más. Al olvidarme de Ti y juntarme con quienes no te aman solamente para sentirme aceptado. Te pongo el valor de mi orgullo, de mi reputación, mis deseos y te vendo al mejor postor según convenga. Por eso…¿En qué soy diferente?. Porque igual que Judas he pecado, tocando fondo como nunca antes lo pensé posible.

Y mientras escribo; esa voz susurrante, venenosa y absurda no hace más que castigar mi alma repitiéndome una y otra vez que no soy digno de Ti. Con lágrimas, vergüenza y dolor reconozco la verdad y sé que es cierto. Que no he merecido nunca tu amor por lo que he sido o lo que haya hecho.

¿En qué soy diferente? En nada en cuanto a la historia, pues igual te vendí.


Idólatra he sido. No por una imagen sino por dar tu lugar a mis pasiones, deseos y orgullo.

Pero en algo soy diferente. Pues esta noche comprendo al fin el alcance de tu amor, pues conociendo mis errores quisiste aún darme un futuro, colgando tu cuerpo del madero y bendecirlo con Sangre preciosa, derramada por el más perfecto amor.

Me recuerdas que todo Santo tuvo su pasado, y de la misma forma todo pecador tiene su futuro si se arrodilla a tus pies, hace un firme propósito de cambio en su vida… reconociéndose redimido NO por méritos propios…sino por Tu GRACIA y Tu AMOR, por Tu DIVINA MISERICORDIA. Gracias Cristo

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