martes, 4 de abril de 2017

La fortaleza espiritual de un singular adolescente, que conoció el perdón de Dios

La fortaleza espiritual de un singular adolescente, que conoció el perdón de Dios

La de Brendan es una historia de amor que hacer honor a los sencillos, que refrenda lo advertido por Jesucristo en los Evangelios respecto de cuál es el camino para ir a su encuentro.

Antes de su primer viaje para misionar lejos de casa Brendan Hagan -quien hoy estudia Ciencias de Administración y Gestión en la Central Michigan University de Estados Unidos-, era uno de esos católicos “que se mueven sin mucho compromiso. Al regresar de misiones por primera vez me dije: «Parece que hay mucho más por descubrir en esto de ser católico»", reconoce.

La motivación para ser parte de esta pastoral misionera de la Parroquia St. Elizabeth de Michigan (USA) que ha difundido su testimonio es parte de una tradición familiar de los “Hagan”. El padre de Brendan llevó primero a sus hermanos y luego también a él. "Vamos allá todos los años, y la mayor parte del tiempo estamos construyendo rampas para discapacitados", cuenta Brendan.

Un viaje que lo llevó a descubrir quién es Dios



 

Es una verdad conocida por millones de jóvenes cristianos que Dios moldea las almas adolescentes a través de la misión. Los misioneros de St. Elizabeth, cuenta Brendan, trabajan duro al servicio de comunidades necesitadas durante el día, dejando obras concretas que permanecen en el tiempo. Luego por la noche -agrega- pasan tiempos de adoración eucarística, de oración, de encuentro íntimo con Dios y es normalmente el piso de la misma iglesia el colchón que los acoge.

Para ser parte de esta aventura durante el año los jóvenes misioneros se preparan con actividades para recolectar fondos, generar lazos, expandir la caridad, pero lo principal es que acuden a la eucaristía en familia, participan de la Adoración Eucarística, retiros y actividades para formarse en la fe. Por su testimonio, Brendan se incorporó el año 2015 al “Equipo Core” que coordina esta pastoral y prepara las misiones. "Tenía muchas más responsabilidades, pero nadie se benefició más que yo con los tiempos de oración, algo poderoso que luego impulsó la misión”, cuenta este joven oriundo de Michigan (USA) destacando así que los servicios a la comunidad son un signo del amor de Dios sólo cuando los ‘siervos’ se han nutrido de  Cristo en oración y vida sacramental.

Un adolescente apasionado en la oración y Adoración
 
Ya en la misión, organizar los tiempos de oración fue una de las prioridades de Brendan… "Oramos por cada persona que estaba en el viaje, incluso los adultos. Y oramos juntos para que el Espíritu Santo venga y nos ayude y nos diga qué decir. Simplemente llamamos a todos uno por uno y todos dijimos algo y oramos por ellos, ¡es genial! Al día siguiente todos se acercaban a nosotros y se podía ver que estaban tan felices", reitera Brendan.

Los viajes de misión modelaron el alma de Brendan, motivándolo a estar con Dios, junto a sus amigos y familia. Para mantenerse firme en la fe él comparte con otros jóvenes algunas recomendaciones… "Tras regresar de la misión tienes que llegar y rodearte de una, dos o tres personas que estén tan motivados por Dios como tú. Si no lo haces vas a ser comido y rodeado por el mundo, acumulando ansiedad y todas esas cosas que te harán olvidarlo (a Dios). Es importante leer la Sagrada Escritura… Él la usa para hablar conmigo”, confidencia Brendan.

La experiencia del perdón
Parecen simples, casi obvias las verdades de Brendan. Pero la riqueza de su testimonio adquiere justa dimensión si se considera que él y millones como él viven hoy en un mundo que rinde culto al ego, al individualismo egoísta.

En su camino ha sido muy importante, señala, la experiencia de ser perdonado que narra con palabras breves, pero significativas… "Jesús siempre perdona y siempre está allí. Es una experiencia increíble”.

También su experiencia de Dios se expresa en la fraternidad… "Son personas a las que puedo llamar a las 4:00 de la mañana... sabes que siempre van a estar allí, aunque no tengas un contacto cotidiano. Cualquier cosa que haga o si me tropiezo cuento con ellos".

Finalmente, compartir este tesoro descubierto es el sentido de su vida: "No olviden que Dios es el más importante. Él es la razón de todo viaje. La alegría y la gloria vienen de Él… siempre está presente y Él ha de ser la razón de tu quehacer. Todo lo que haces es por su gloria, no por la tuya".

No hay comentarios:

Publicar un comentario