jueves, 13 de abril de 2017

Jueves, abril 13, 2017



JUEVES SANTO, MISA CRISMAL
LUCAS 4: 16-21
Amigos, en el Evangelio de hoy Jesús declaró que él es el cumplimiento de la profecía de Isaías: "El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción. El me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres".

Jesús vino predicando el Reino de Dios. Los sordos escuchan, los ciegos ven, los cojos andan. Los muertos han vuelto a la vida, los enemigos han sido perdonados, y a los pobres se les predica la buena nueva. Finalmente, con su Resurrección, los seguidores de Jesús vieron cómo el viejo mundo —el mundo predicado a partir de la muerte y las obras de la muerte, el mundo que había acabado con Jesús— ahora había sido vencido. Dios había declarado definitivamente su oposición contra este viejo mundo, y apoya en cambio a un nuevo mundo.

Estaban tan asombrados por su Resurrección —pueden sentirlo en cada libro y cada carta del Nuevo Testamento— que esperaban la llegada inminente de nuevas circunstancias, el regreso de Jesús y el establecimiento del Reino de Dios. Si bien Jesús no regresó inmediatamente, el viejo mundo había terminado y estaba resquebrajado. Estaba completamente quebrantado, y su destrucción ahora es sólo cuestión de tiempo.

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