sábado, 1 de abril de 2017

EL EJEMPLO DE CRISTO

hombre


Consideremos cómo el Padre miraba desde los cielos el caminar de su Hijo Jesucristo en la tierra, cómo lo observaba, como lo guió y lo defendió cuando huyó a Egipto. Cómo lo guardó cuando lo trajo de vuelta. Cuando fue al desierto y triunfó sobre el enemigo y luego en todo su caminar, jamás lo dejaba solo (Juan 8:29), porque ahí estaba el Hijo glorificando al Padre, magnificando al Padre.

 En sus actos, en sus dichos, en sus pensamientos, en todo su ser, en todo momento, siempre, sin ser avergonzado nunca, Cristo magnificó al Padre que le observaba desde los cielos. ¡Bendito sea su santo nombre!

Ahora es tu turno y mi turno. Ahora estamos nosotros en la tierra. Y el Padre quiere ver a Cristo formado en nosotros, a Cristo manifestado y magnificado en cada circunstancia y en cada cosa que te pase y que me pase.

(Padre Hurtado)


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