domingo, 23 de abril de 2017

Domingo, abril 23, 2017


Domingo, abril 23, 2017

SEGUNDO DOMINGO DE PASCUA (DOMINGO DE LA DIVINA MISERICORDIA), CICLO A
JUAN 20: 19-31
Amigos, nuestro magnífico Evangelio de hoy declara que no hay mayor manifestación de la misericordia divina que el perdón de los pecados. Estamos en el Cenáculo con los discípulos, aquellos que negaron, traicionaron y abandonaron a su señor. Jesús llegó y permaneció en medio de ellos. En cuanto le vieron su miedo seguramente se intensificó: sin duda venía a vengarse.

Pero, en lugar de esto, pronunció una simple palabra, ‘Shalom’, paz. Les mostró sus manos y su costado, para que no olvidaran lo que el mundo (y ellos) le habían hecho, pero a continuación no los acusa ni busca venganza —sólo les habla con misericordia.

Y luego les da esta extraordinaria comisión: “Reciban el Espíritu Santo. A quienes les perdonen los pecados, Dios se los perdonará; y a quienes se los retengan, Dios se los retendrá”. La misericordia de Dios es comunicada a sus discípulos quienes, por su parte, son enviados a comunicarla al mundo. Éste es el fundamento del sacramento de la penitencia, que ha existido en la Iglesia desde ese momento hasta la fecha como un vehículo privilegiado de la misericordia divina.

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