domingo, 2 de abril de 2017

Domingo, abril 2, 2017


Domingo, abril 2, 2017


DÍA 33 DE CUARESMA

JUAN 11:1-45
Amigos, el Evangelio de hoy nos refiere la conquista de Jesús sobre la muerte al momento de resucitar a Lázaro. ¿Y si realmente la muerte no era algo que Dios tuviera diseñado? Me refiero a la muerte al modo en que la experimentamos —como algo que llena de temor, algo horrible y terrorífico. Esto se deriva de haber dado la espalda a Dios. Jesús vino principalmente como un guerrero cuyo enemigo definitivo era la muerte. Es fácil domesticar a Jesús, presentándolo como un afable maestro moral. Pero ésta no es la forma en que los Evangelios nos lo presentan. Él es un guerrero cósmico, que ha venido a luchar contra aquellas fuerzas que nos impiden vivir plenamente.

A lo largo de los Evangelios vemos a Jesús tratando con los efectos de la muerte y con una cultura obsesionada con la muerte: violencia, odio, egoísmo, exclusión, formas falsas de religión, comunidades ficticias. Pero el enemigo final que debe enfrentar es la propia muerte. Como Frodo dirigiéndose a Mordor, tiene que dirigirse hasta el territorio de la muerte, luchar con ella y vencerla.


Al llegar a la tumba de Lázaro, Jesús experimenta emociones muy profundas y rompe a llorar. Éste es Dios que entra en la obscuridad, la confusión y la agonía de la muerte de los pecadores. No se mantiene felizmente alejado de la situación sino que, más bien, la adopta y la siente en su nivel más profundo.

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