martes, 28 de marzo de 2017

UN MENDIGO ME BENDIJO: “TOME ESTO, PARA QUE PUEDA HACER MÁS PELÍCULAS”

osted: 27 Mar 2017 03:01 PM PDT
La nueva cruzada de Juan Manuel Cotelo: fomentar en el mundo el perdón a través de una película en la que todos puedan participar

La nueva cruzada de Juan Manuel Cotelo: fomentar en el mundo el perdón a través de una película en la que todos puedan participar

El cineasta español Juan Manuel Cotelo y su productora Infinito + 1, autores de La última cima, Tierra de María y Footprints, vuelven a la carga.

Ahora inician un nuevo proyecto cinematográfico, una película sobre el perdón, EL MAYOR REGALO. Y para completar la financiación, piden ayuda a toda persona que quiera sumarse a esta iniciativa.”

Aleteia ha conversado con él: ¿El perdón, hoy? ¿Cómo es eso? ¿En un mundo de mata o muere, de vive por ti, para ti, en razón de ti, la humildad de pedir y otorgar perdón, qué pinta?

Juan Manuel: La importancia del perdón no depende de modas, sino que surge de una necesidad íntima, que cualquiera de nosotros puede experimentar cuando hace daño a alguien o cuando recibe ese daño de otros. Todos necesitamos, cada día, pedir perdón y perdonar. Sin ese ejercicio constante, la convivencia humana es insoportable, pues antes o después descubrimos que ninguno de nosotros es intachable.

Necesitamos ser perdonados y, en justicia y por misericordia, todos debemos perdonar a los demás. Por eso estamos pidiendo ayuda económica a todo el mundo: para poder fomentar el perdón a través de una película, contrarrestando el daño que hacen tantos mensajes que promueven el odio.

El Papa Francisco ha hecho de esta frase un estribillo: “Dios no se cansa de perdonarnos; nosotros somos los que nos cansamos de pedirle perdón”¿Te inspira algo?

Me recuerda a Santa Teresa, que escribió: “Dios no se cansa de dar… no nos cansemos nosotros de recibir”. Solamente la soberbia nos impide pedir perdón o perdonar. El enemigo del perdón no es mi agresor, el enemigo soy yo mismo, mi ego que se hincha y rechaza servir a los demás (perdonar) o ser servido (pedir perdón). Contra ese ego, contra ese cansancio del que habla el Papa, tenemos un remedio: pedir ayuda al Cielo, solicitar las fuerzas que nos faltan. Cualquiera que lo pida, va a experimentar esa ayuda para vencer la soberbia o el cansancio.

Perdón y agradecimiento ¿van de la mano?

Ser perdonados nos conduce a ser agradecidos. Porque ninguno de nosotros merece el perdón, sino que es un regalo que recibimos… cuando no tenemos nada a nuestro favor. El perdón es una dosis incondicional de amor. El agradecimiento surge de modo espontáneo. He conocido a personas que se arrepintieron después de ser perdonados. Porque la constatación de ese regalo inmerecido, que ni siquiera pedían, logró ablandar su corazón de piedra.

Hay algunas películas –pocas, la verdad– que exploran el perdón. Pero, dentro de ellas, quizá no exista el elemento que tú quieres contar en “El mayor regalo”?
Seguramente ya se han hecho películas sobre el perdón. Me extrañaría que, después de cien años haciéndose cine, nadie hubiera hablado del perdón. En cualquier caso, seguro que pueden hacerse otras muchas más, y cada una aportará algo nuevo y beneficioso.

Tu fuerte es el documental, una suerte de documental biográfico que ha empezado ya a forjar un estilo. ¿Rompes con ello en esta nueva película que preparas? ¿Cómo son las historias que cuentas?

No sé si tengo un estilo propio, pero sí sé que no aspiro a ello. El estilo me da igual… lo único que me importa es que el mensaje de esperanza llegue al espectador. Si el estilo contribuye a que el mensaje llegue, perfecto. Pero si el estilo adquiere un protagonismo superior al mensaje, entonces es pura vanidad formal.

Cuando la historia que vas a contar es potente, todo lo demás es accesorio, instrumental. En nuestro caso, la historia que queremos contar siempre es hermosa, verdadera, actual y con final feliz: el amor que Dios nos tiene a cada uno, manifestado en hechos concretos, no en teorías, ni en ficciones, ni en recuerdos del pasado.

Teniendo clara esa historia real, vamos tomando decisiones cada día, formando equipo con muchas personas que trabajan con humildad, generosidad y alegría, con entusiasmo. Nadie hace cine a solas. Gracias a Dios, cuento con Alexis Martínez, como director de fotografía y editor, con quien ya llevo trabajando ocho años. Sin él… todo en *Infinito + 1* sería diferente y, sin duda, de peor calidad. Ahora le menciono a él, pero podría decir lo mismo de cada persona que trabaja en cada película. En cualquier equipo, cada persona es esencial.

Leon Bloy decía que antes se hacía cosas grandes con medios pobres y ahora se hacen cosas pobres con medios grandes. Veo que esta invitación tuya a pulverizar la financiación de El mayor regalo, lo que en inglés se llama crowfunding, es el intento tuyo de hacer con medios pobres algo grandioso: revitalizar la fuerza del perdón en un mundo repleto de odio, ¿es así?

Ser pequeño no es un problema, si te juntas con muchos otros que también son pequeños. Nosotros somos pequeños y confiamos en la gente pequeña, en los que no son poderosos ni expertos, pero sí son generosos y enamorados. Aman a Dios y aman a los espectadores que verán esta película.

Por eso donan dinero, sabiendo que nunca recibirán el agradecimiento de esos espectadores a los que desean servir. Nuestra misión depende exclusivamente de la ayuda generosa y desinteresada que recibimos por parte de personas que se han sumado a esta iniciativa evangelizadora, por puro amor.

No habríamos hecho La última cima, Tierra de María, Footprints, sin tantas personas que han aportado el dinero necesario. Por ejemplo, la última película, Footprints, está hecha gracias a 400 personas de una sola parroquia de Estados Unidos, que cubrieron todos los costes.

¿Y ahora, cómo pretendes financiar El mayor regalo que, déjame decirte, me parece una propuesta no solo necesaria, ¡urgente! Y una oportunidad que muchos, muchos están buscando, hartos de un cine sin propuesta de valor. Sin fondo humano.

Pedimos ayuda abiertamente a todo el que quiera sumarse. Cualquier persona puede donar un dólar… cinco dólares… cien dólares…, lo que su fe en la necesidad del perdón y del reencuentro entre los hombres le dicte…

Seguramente tienes mil anécdotas sobre la donación altruista para tus películas, pero, de cara a El mayor regalo, cuéntale a los lectores de Aleteia la que más te haya conmovido.

Solamente Dios conoce el valor real de cada donación, pero sospecho que nadie nos ha dado tanto dinero como un mendigo que en Guadalajara, México, me detuvo, me bendijo con la señal de la cruz y me dijo: “tome esto, para que pueda hacer más películas.” Y me dio un billete de 20 pesos (un euro). Seguramente sea la aportación más grande que hemos recibido, porque nos dio todo lo que tenía.
Mira qué maravilla… Pero a este mendigo te lo encontraste en la calle. Y ahora estamos hablando de la autopista digital. ¿Hay una forma directa de donar, digo, si estoy en la Patagonia o en Chicago y no me encuentro por ahí a Juan Manuel Cotelo…?

Por supuesto. Los donativos los pueden realizar a través de este vínculo: http://www.infinitomasuno.org/elmayorregalo.

 Jaime Septién


Fuente: Aleteia

No hay comentarios:

Publicar un comentario