lunes, 27 de marzo de 2017

Un amigo de Lolo – Lo que vale la fe de cada día

Presentación
Resultado de imagen de manuel lozano garrido
Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.
Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

Libro de oración

En el libro “Rezar con el Beato Manuel Lozano, Lolo” (Publicado por Editorial Cobel, www.cobelediciones.com ) se hace referencia a una serie de textos del Beato de Linares (Jaén-España) en el que refleja la fe de nuestro amigo. Vamos a traer una selección de los mismos.
La fe de cada día 

“El aprobado de la Humanidad lo escriben con su entrega, los que se sacrifican en los hospitales, en las escuelas, los laboratorios, los claustros, y los talleres; los que en la calle, bajo techo, o en el campo o en la lejanía, plantan su corazón como un grano de sementera. Tiene que ser bonito ver al ángel de la contabilidad que salda cada día la cuenta del mundo. Le llegarán a cada hora hombres de escándalos muy ruidosos, sucesos de tintas muy negras. Del lado positivo el ángel irá extrayendo de cuando en cuando la acción de una criatura humilde que apenas pasa entre nosotros como hombre o mujer gris. Los tronos de tantos emperadores del mal caerán radicalmente, contrapesados por el heroísmo y la santidad.(”Un mundo que no abandonáis”de “Desde este lado de la tapia").

Este texto de nuestro Beato Lolo nos muestra hasta qué punto es importante llevar una vida de fe práctica, efectiva y no tenerla como si se tratase de un adorno que poco vale en nuestra vida.
Es muy bonito (por gozoso) el ejemplo acerca de un Ángel que contabiliza lo bueno y lo malo, aquello que vale la pena tener en cuenta y lo que no vale más que para dañar el alma de actúa de según qué forma.
Lo bien cierto que es suele creerse que lo que hacemos o dejamos de hacer no tiene importancia, digamos, en el conjunto del devenir de la humanidad. Sin embargo, cada forma de comportarnos, cada mirar de una forma o de otra o, en fin, cada cómo somos, es tenido en cuenta por Dios a la hora de pronosticar la sentencia del Juicio Final.
Eso, así dicho, podría llenarlos de miedo. ¿Cada cosa que hago se tiene en cuenta?
La respuesta a esta pregunta es, sin duda, sí. Y es que el Creador todo lo tiene en consideración y lo que mostramos es lo que recibiremos
Aquí nos habla Manuel Lozano Garrido de una compensación espiritual que sería importante tener en cuenta. Sí, es cierto que hay malas acciones y que muchas personas no dan la talla frente a la Ley de Dios y, por eso mismo, frente a lo que supone tener presente al prójimo no para zaherirlo sino para echar una mano cuando haga falta.
Cada día, según nos dice Lolo, es saldada la cuenta espiritual de la humanidad. Bueno, eso es lo que nos dice nuestro Beato, pero bien podemos imaginarnos que eso sea así. Y, entonces, se sabe qué valor tiene la fe de cada día, aquella fe ordinaria a la que solemos dar tan poca importancia pero que tan importante es.
Como ejemplo nos pone lo que alguien humilde puede llegar a conseguir, tan sólo, con aplicar a su existencia lo que sabe que es verdad y en lo que cree. Y tiene tanto valor como los más terribles pecados en que los poderosos puedan incurrir y, no lo olvidemos, también los que no lo son.
Lo bien curioso es que aquel comportamiento que no consideramos extraordinario y que lo tenemos por lo que es, ordinario, pero llevado a cabo con amor y con presencia de Dios, es lo que, al fin y al cabo, sostiene al mundo en las manos del Todopoderoso. Es lo que nos dice cuando habla de plantar el corazón “como un grano se sementera” que es lo que se hace al practicar y hacer efectiva la fe de forma que sea bueno según Dios y según su santa voluntad.
Tal simiente no es, sino, aquella del grano de mostaza que pudiera parecer pequeña (lo es) pero que, anidando en corazón del hombre común y ordinario, consigue de su vida un afán de santidad digno de ser tenido en cuenta.
Todo, como vemos, depende no de lo extraordinario que pudiera impresionar al mundo sino, al contrario, de lo ordinario echo como lo hace quien se sabe hijo de Dios y heredero del Reino de los Cielos. Sólo así muchos podrán decir “mirad cómo se aman” y es que el amor será de verdad y la dicha, cierta.
Eleuterio Fernández Guzmán

No hay comentarios:

Publicar un comentario