viernes, 10 de marzo de 2017

Medjugorje, el compromiso del Papa de «tutelar» a los creyentes



Ha comenzado en estos días en Medjugorje la misión del enviado especial del Papa Francisco, el arzobispo polaco Henryk Hoser. No discernirá sobre las presuntas apariciones de la Virgen que seis jóvenes (hoy en día ya adultos) afirman tener desde el año 1981 y que es conocida con el título de “Reina de la paz”.


Su encargo tendrá exclusivamente un carácter pastoral. “El Papa tiene el deber de proteger la piedad popular y la fe de las masas que viajan hasta la pequeña ciudad de Bosnia Herzegovina, preservarlas y educarlas. En todo ello se centra la actividad del arzobispo Hoser”, explica padre Salvatore Maria Perrella, rector de la Pontificia Facultad Teológica “Marianum” de Roma.



Sacerdote perteneciente a la Orden de los Siervos de María, docente de dogmática y mariología, el religioso fue miembro de la Comisión internacional instituida por Benedicto XVI para investigar sobre Medjugorje. Perrella no hace declaraciones sobre el asunto, que conoce muy bien: “por respeto al secreto pontificio”, explica. Pero aclara el papel del enviado del Papa. “Las personas que viajan a Medjugorje no pueden ser dejadas en manos de las agencias turísticas o incluso de los deseos de algún que otro eclesiástico; el papa Francisco quiere cuidar al máximo la dimensión pastoral de este lugar”, donde cada año llegan dos millones de peregrinos procedentes de todo el mundo. “Nos encontramos delante de un fenómeno internacional», asegura Perrella. Un caso que tiene también una cierta complejidad. “Mediante el encargo confiado al arzobispo polaco – añade el Siervo de María – el Papa afirma que el aspecto pastoral no es secundario, y quiere ‘tutelar’ a los creyentes”.


Después de sus estudios en medicina, Hoser – de 74 años de edad y obispo de Varsovia- Praga – se fue de misionero a África y luego fue secretario adjunto de la Congregación para la evangelización de los pueblos. Su encargo en Medjugorje durará hasta el verano. “Durante estos meses – añade Perrella – verá, escuchará, tomará nota de todo lo que acontece; luego lo confiará todo en las manos del Papa; lo cual no significa que Francisco se expresará inmediatamente sobre la veracidad o no de las apariciones. Ya su predecesor Benedicto XVI, instituyendo la Comisión de estudio en el ámbito de la Congregación para la doctrina de la fe, tenía bien claro que el fenómeno Medjugorje no podía solucionarse de forma simplista con un ‘sí’ o con un ‘no’”. Y añade: “Delante de un caso de tan amplias dimensiones, es conveniente que el obispo local esté coadyuvado por la atención del Santo Padre a través de un enviado suyo”.


Mientras iba a empezar la misión de Hoser, el pastor de Mostar-Duvno – en cuyo territorio se encuentra Medjugorje – Ratko Peric publicó en la web diocesana una intervención firmada por él mismo, en la que se explica que “no se trata de auténticas apariciones de la Bienaventurada Virgen María”. “Las afirmaciones de Peric son opiniones personales; acreditadas, ya que proceden del ordinario del lugar, pero en cualquier caso personales, sobre todo si miramos a su valor magistral, o sea a lo que compromete a los creyentes”, afirma padre Gian Matteo Roggio, el Misionario de Nuestra Señora de La Salette docente de mariología en el “Marianum” y de dogmática en la Universidad Católica de Roma. Autor, con padre Perrella, del libro Apariciones y mariofanías, añade que “el juicio sobre Medjugorie no corresponde al obispo diocesano o a la Conferencia episcopal nacional, sino a la Congregación para la doctrina de la fe y, en última instancia, al Papa, que es el garante de la veneración de la Iglesia hacia María”. Fueron justamente los obispos de la ex Yugoslavia los que pidieron la intervención de la Santa Sede que llevó a Benedicto XVI a instituir en el año 2012 la Comisión de estudio. “En el ámbito del episcopado local se había provocado una fractura – explica Roggio –; lo cual no debe sorprender, puesto que no se trata de dimensiones fundamentales para la fe”. El organismo pontificio, presidido por el cardenal Camillo Ruini y compuesto por 17 miembros entre cardenales, obispos, teólogos y expertos, concluyó su actividad el 14 de enero de 2014, y según las palabras del Papa Francisco “llevaron a cabo un buen trabajo”.


Medjugorie apresura: por sus frutos espirituales o por la vida “insólita” de los presuntos videntes, por ejemplo. “La historia nos transmite un patrón de vidente que después de las apariciones se consagra completamente al Señor – afirma el religioso –; las normas sobre estos fenómenos, publicadas en el año 2012 por la Congregación para la doctrina de la fe, no afirman nada sobre el estilo de vida del presunto vidente: lo único que cuenta es que lleve una vida cristiana a la medida de sus tiempos”. Francisco se ha referido más veces a videntes vinculados a presuntas revelaciones o a la Virgen “cartera”. “Son palabras que forman parte de un discurso más amplio sobre la identidad del cristiano – afirma Roggio –; la fe no depende de las visiones sino de la elección de Jesucristo”. Desde hace años se registra una afluencia continua en la localidad bosniaca. “El envío de Hoser testimonia como el Papa confía en la experiencia del pueblo cristiano – concluye el docente –; es lo que definimos el sensus fidelium: se trata de la capacidad que tiene el pueblo de reconocer lo que viene de Dios y también lo que no viene del Señor”.


Fuente: www.centromedjugorje.org

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