jueves, 30 de marzo de 2017

Jueves, marzo 30, 2017


Jueves, marzo 30, 2017

DÍA 30 DE CUARESMA
JUAN 5:31-47
Amigos, en el Evangelio de hoy Jesús declara la fuente de su comportamiento lleno de autoridad. En particular, los primeros oyentes de Jesús estaban asombrados por la autoridad de su discurso. Esto no se reducía a que hablara con convicción y entusiasmo; más bien, esto se debía a que se rehusaba a seguir el juego de los otros rabinos, trazando su autoridad todo el camino hasta llegar a Moisés. Por así decirlo, Jesús iba más allá de Moisés, como hiciera al comienzo del Sermón de la Montaña: "Ustedes han oído (…) pero yo les digo".

Quienes le escuchaban sabían que estaban tratando con algo cualitativamente diferente a cualquier otra cosa en su tradición o experiencia religiosas. Estaban tratando con un profeta mayor que Moisés.

Y Jesús tenía que ser más que un mero profeta. ¿Por qué? Porque todos hemos sido heridos, y ciertamente todo nuestro mundo está en peligro, por una batalla que tuvo lugar en un nivel más fundamental de existencia. El resultado es la devastación del pecado, que todos conocemos demasiado bien. ¿Quién podría haber tomado sobre sí el pecado? ¿Una mera figura humana? Difícilmente. Lo que se necesitaba era el poder y la autoridad del Creador mismo, para rehacer y salvar este mundo, vendando sus heridas y reparándolo.

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