sábado, 11 de marzo de 2017

DIOS ESPERA – SAN SILVANO

Sagradocorazóndejesus

«Vuestro Padre… no quiere que se pierda ni uno solo de estos pequeños»
Si los hombres supieran qué cosa es el amor del Señor, sería una multitud la que seguiría a Cristo, y él les recalentaría el corazón con todas sus gracias. Su misericordia no se puede expresar. El Señor ama al pecador que se arrepiente, y con ternura le abraza contra su pecho: «¿Dónde estabas, hijo mío? Hace mucho tiempo que te espero» (cf Lc 15,20). El Señor, a través de la voz del Evangelio, llama a todos los hombres para que vayan a él, y su voz resuena en el mundo entero: «Venid a mi todos los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré. (Mt 11,28). Venid y bebed del agua viva (Jn 7,37). Venid y conoced que os amo. Si no os amara, no os llamaría. No puedo soportar que se pierda ni una sola de mis ovejas. Aunque sea por una sola, el pastor va al monte y la busca hasta encontrarla. Venid, pues a mí, ovejas mías. Soy yo quien os ha creado y os amo. Mi amor por vosotras me ha hecho venir a la tierra, y todo lo he soportado por vuestra salvación. Quiero que conozcáis mi amor y que digáis como los apóstoles en el Monte Tabor: ‘Señor, qué bien estamos aquí contigo’» (Mc 9,5)…
Señor, tú has atraído hacia ti las almas de los santos, y ellas, como ríos silenciosos, fluyen hacia ti. El espíritu de los santos se ha unido a ti, Señor, y se lanza hacia ti que eres nuestra luz y nuestro gozo. El corazón de tus santos se ha afianzado en tu amor, Señor, y no puede olvidarse de ti ni un solo instante aunque sea durante el sueño, porque la gracia del Espíritu Santo es suave.
San Silvano (1866-1938), monje ortodoxo. Escritos

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