martes, 7 de marzo de 2017

Cultivar un espíritu alegre, optimista y cercano a las cosas de Dios


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ORAR CON EL CORAZÓN ABIERTO
Meditaciones diarias para un sincero diálogo con Dios

6 MARZO, 2017 / RMMC
El camino de la conversión interior en la Cuaresma también lo puedo hacer desde una actitud de felicidad y con el semblante alegre. Actuar así contribuye en mucho a superar cualquier contratiempo. En definitiva, solo yo soy responsable de mi felicidad interior. En este tiempo comprendo que debo afrontar mi peregrinación hacia la Pascua con fe y con esperanza, lleno de optimismo. Convertir mi presente en un día lleno de gracia y mi mañana en un día abierto a la gracia. No merece la pena recrearse en el pasado ni inquietarse por lo que devendrá en el futuro. El pasado es para reflexionar lo que debo mejorar, el futuro está en manos de Dios.
La Cuaresma me invita, por muchas dificultades que esté viviendo, a cultivar en mi vida un espíritu optimista, eliminando de mi interior la desgarradora enfermedad del pesimismo tentación de la que el demonio tanto se regocija.

En este tiempo de conversión anhelo solo buscar lo positivo de la vida; ir en búsqueda de las cosas hermosas y buenas; cambiar del curso de mi vida aquellos errores que me alejan del bien, ese pecado que me lleva a la ausencia de virtud y cultivar lo negativo. Me propongo colocarme al margen de las cosas que me apartan de Dios, rechazar la negatividad que pueda haber en mí para que el optimismo —característica del cristiano vital— reemplace cualquier atisbo de pesimismo y, sobre todo, dejar que la fe —don sagrado de Dios—reemplace cualquiera de mis temores.
En la vida es imposible edificar si voy revestido con el traje de la negatividad y el pesimismo. Cuando afronto las cosas con optimismo, busco la excelencia personal y trabajo con una fe firme y confiada, las cosas irán sucediendo paulatinamente con la mirada atenta de Dios.
Cultivar un espíritu alegre, optimista y cercano a las cosas de Dios. En el transitar por el desierto de la Cuaresma, Dios permite ver las cosas con más claridad. Y los planes de Dios me serán más fáciles de aceptar si mi espíritu está repleto de alegría, felicidad y esperanza.

¡Señor, en este tiempo de interiorización y de encuentro íntimo contigo en la preparación para tu Pascua, quiero cultivar un espíritu de optimismo y de esperanza! ¡Concédeme la gracia para caminar siempre con una fe firme, buscando el bien y la alegría, impregnado siempre con las cosas del Padre! ¡Ayúdame, con la fuerza que viene de tu Santo Espíritu, a no darme nunca por vencido, a no desesperar, a no dejarme caer por la tentación y la desesperanza, a luchar siempre para encontrar una oportunidad en cada paso de mi vida! ¡Quisiera en este tiempo de encuentro más personal contigo cultivar un espíritu de acción de gracias, bendecirte siempre por todos los dones que me regalas, por los enormes privilegios que me otorgas! ¡Que sepa ver, Señor, tu mano providente en cada cosa que me suceda! ¡Ayúdame a ser manso y humilde de corazón! ¡Haz, Señor, que un espíritu de agradecimiento permanente guíe mis pasos y bendiga mis días! ¡El Evangelio es la escuela de la alegría, cada paso y palabra de Cristo es un motivo para estar alegres y optimistas! ¡Por eso en este día, Padre, elevo mi corazón a Ti y exclamo con alegría que acepto tu obra en mi con amor y entusiasmo porque sé que tu me acompañas, me pides que me esfuerce, que no tema ni me desmaye por Tú Señor estás conmigo dondequiera que vaya!


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