lunes, 27 de marzo de 2017

Abierto el proceso diocesano de canonización de Enrique VIII

El pasado jueves 9 de marzo, el arzobispo de Buckingham, Vicepresidente Segundo de la Conferencia Episcopal Católica de las Islas Británicas, abrió solemnemente el proceso diocesano de canonización del rey Enrique VIII. Para marcar la importancia del evento, en el arzobispado se celebró una recepción a la que acudieron personalidades eclesiásticas y civiles.
En la rueda de prensa posterior a la ceremonia, Mons. Humdrum explicó el sentido del evento. “Es una ocasión muy especial, que, en cierto modo, pone fin a antiguas discusiones que ya no tienen sentido", afirmó. “Hoy la Iglesia acepta que es imposible conocer el interior de las personas y, por lo tanto, resulta inaceptable afirmar que unas son mejores que otras, como se hacía en tiempos pasados. ¡Eso es discriminación! ¡Y Dios no discrimina! ¡Es misericordioso!".
“¡Es misericordioso!", repitieron los clérigos presentes, inclinando litúrgicamente la cabeza.
“Ahora sabemos que el buen rey Enrique fue un incomprendido, un adelantado a su tiempo", explicó el Vicario de Canonizaciones y Relaciones Interdenominacionales, el P. Aloysious Wobbly. “Si él estaba convencido en conciencia de que su deber era engañar a su primera esposa, divorciarse de ella y casarse con su amante… y después ejecutarla, casarse con una tercera y una cuarta, anular este matrimonio porque la cuarta era fea, casarse con la quinta que era prima de la segunda y ejecutarla también y casarse finalmente por sexta vez, ¿quiénes somos nosotros para decirle que eso no era lo que Dios quería?".

“En nuestra época", continuó él P. Wobbly, “el problema se habría solucionado rápidamente, ya fuera con una serue de nulidades rapiditas y discretas o con el reconocimiento de las nuevas parejas sucesivas del Rey como ‘parejas de conciencia’. En el oscurantista siglo XVI, sin embargo, la Iglesia todavía no había descubierto la misericordia, así que al pobre Enrique no lo acompañaron debidamente en su proceso vital".
“Hoy remediamos ese error abriendo el proceso de canonización de Enrique VIII. Hoy canonizamos la conciencia, canonizamos la tolerancia, canonizamos el divor… Digo, canonizamos el verdadero amor de pareja", sentenció finalmente el obispo, entre los aplausos de la concurrencia.
A continuación, el Deán Forsworn, doctor utriusque iuris, explicó las ramificaciones canónicas del acontecimiento. “Como sabrán, el número de santos es limitado, porque de otro modo no cabrían todos en el calendario, así que cada nueva canonización exige eliminar a un santo antiguo del santoral. Es lo que se llama un proceso de desmitificación hagiográfica, canonización inversa o, según la antigua expresión evangélica, expulsio in tenebras exteriores“.
“Podríamos haber escogido a cualquier santo de esos antiguos con nombres ridiculos y a los que ya no les reza nadie, como San Tarsicio o San Atanasio", continuó con una sonrisa el Deán, “pero hemos pensado que sería mucho más significativo solicitar que se descanonice a Tomás Moro. A fin de cuentas, es evidente que una persona tan legalista, fundamentalista y rigorista no tiene lugar en la Iglesia de hoy, que es inclusiva y abierta a todos. No sólo fue personalmente intolerante, ¡hasta su apellido era racista!".
“Estoy muy contento", declaró, con lágrimas en los ojos, uno de los prelados anglicanos invitados a la ceremonia. “Y pensar que estuve a punto de hacerme católico cuando era joven. Ahora veo que, en realidad, todos creemos lo mismo. O mejor dicho, cada uno cree lo que quiere creer y todo da igual, porque Dios es misericordioso".
¡Es misericordioso!", repitieron una vez más todos los clérigos de la sala, excepto el P. Moarkippers, qué dormitaba plácidamente en su silla.
La primera medida que tomará la archidiócesis será rebautizar la parroquia de Santo Tomás Moro como parroquia de Enrique VIII, Mártir del Matrimonio, en recuerdo de lo mal que lo pasó el pobre Rey por todos los rígidos y fariseos que le reprochaban que actuara según su conciencia. Una vez rebautizada, la parroquia se dedicará a celebraciones comunes anglicanas y católicas. “Así doblaremos la asistencia y la colecta", concluyó, muy satisfecho, el P. Wobbly, que ha sido nombrado párroco/pastor de la nueva parroquia.

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