miércoles, 22 de febrero de 2017

Un tomista Letanías de la Humi

Del cardenal Merry del Val Letanía clásico de la Humildad se sabe que muchos católicos. Es una oración poderosa redactado, que siempre causa sensación. Sin embargo, de volver a ellos como Dominicana, la letanía plantea preguntas para mí. Hay subidas de tensión dentro de mí una necesidad de hacer distinciones ... o incluso a escribir una nueva letanía.
dominicos no siempre son conocidos por la humildad, sin embargo, Santo Tomás de Aquino nos ha dejado una rica herencia bastante sobre el tema. Thomas fundamentalmente raíces humildad en un verdadero conocimiento de la realidad, de las fortalezas y debilidades de cada uno. Él detalla la oposición de la humildad tanto al orgullo, la reina de todos los vicios, e indirectamente a la vanagloria, primer teniente de orgullo. También identifica las trampas de la falsa humildad. Y desconocido para muchos, Thomas vincula la humildad con la magnanimidad, la virtud que nos impulsa a la grandeza real. La magnanimidad mantiene la humildad de nosotros se convierta en felpudos.

Con la ayuda de algunos frailes, ofrezco esta letanía de humildad basado en Santo Tomás:
Oh Jesús, manso y humilde de corazón, enséñame.
De todo orgullo y sus efectos, líbrame, Jesús . 
De codiciar grandeza por sí misma o en exceso, etc.
Desde el desprecio de usted y su ley, 
a partir de una imagen de sí mismo hinchado, 
Desde que dice ser un hombre hecho a sí mismo, 
a partir de la ingratitud de Sus regalos, 
de pensar que yo han ganado su regalo por mi esfuerzo por sí solo, 
de la jactancia de tener lo que no tengo, 
de excusar mis faltas, mientras que juzgar a los demás, 
de querer ser el único poseedor de las habilidades que tengo, 
desde el establecimiento de mí ante los hombres,
De todo vanagloria, líbrame, Jesús. 
De antojo elogios por su propio bien, etc.
Desde busca de adulación, 
de la retención de la gloria de Ti, 
a partir mostrando que el daño de mi vecino, 
a partir de la presunción y la falsa confianza en sí mismo, 
a partir de la jactancia, 
de la hipocresía, 
a partir de la necesidad excesiva de estar a la moda, 
desde la obstinación y la contención, 
de la desobediencia,
De toda falsa humildad, líbrame, Jesús. 
De perder mi dignidad como hijo de Dios, etc.
De enterrar los talentos que me diste, 
a partir de un miedo irracional al fracaso, 
a partir evitando mi verdadera vocación, 
De la desesperación en mi debilidad,
En los caminos de la humildad, enséñame, Jesús. 
Para conocer mis límites y mis puntos fuertes, etc.
Para reconocer la depravación de mis pecados pasados, 
con gran éxito de usted como el autor de todo el bien que hago, 
para poner mi confianza en Ti, 
que han de someterse a usted ya su Iglesia, 
Ser sujeta a los demás por su bien, 
a reverenciar Su presencia en otros, 
para regocijarse en sus dones en otros, incluso los regalos no se ve,
Para hacer grandes cosas por su ayuda y por tu gloria, me fortalezca, Jesús . 
Para buscar la grandeza en las cosas del cielo y de la virtud duradera, etc.
Para hacerlo lo mejor posible, incluso cuando desapercibido, 
a poner mi parte de sus regalos en su servicio, 
a no ser ni hinchado por el honor ni abatido por la vergüenza, 
para hacer penitencia por mis pecados y las de los demás, 
sobre todo, trabajar para que amo con todo mi ser, 
y amar a mi prójimo como a mí mismo,
En su nombre, yo oro. Amén.
Nota del editor: Este artículo fue publicado originalmente en Dominicana , el blog del estudiante dominicano de la Provincia de San José , y se reproduce aquí con permiso. 

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