martes, 21 de febrero de 2017

Papa Pío X, Vida “La voz de la esperanza.”

Papa Pío X, Vida

“La voz de la esperanza.”

Una vez más, el  Papa santo no había dudado de los destinos de la Primogénita de la Iglesia.


Por ello, siempre que hablara de Francia, olvidando antiguas amarguras y nuevas ingratitudes, su voz será voz de la fe y de esperanza. Llorara todavía sobre los errores de la  “gran extraviada” pero su llanto tendrá la belleza y la pasión de un vaticinio.


El pueblo –dirá con corazón profético- que ha hecho alianza con Dios en la pila bautismal de Reims, volverá arrepentido  a su vocación. No quedaran impunes las culpas,  pero no perecerá la hija de tatos meritos, de tantos suspiros y de tantas lagrimas.

Vendrá un día, y esperamos que no muy lejano, en el que Francia, como Saulo en el camino de Damasco, verá una luz que viene de lo alto y oirá una voz que le repetirá: “¡Oh, hija! ¿Por qué me persigues? “y responderá: “¿Quién eres Tú, Señor?” la voz añadirá: “Yo soy Jesús, a quien tu persigues. Dura cosa es para ti rebelarte contra el aguijón, porque  con tu obstinación te arruinas a ti misma.” Y ella, temblorosa y atónita, dirá: “¡Señor! ¿Qué quieres que yo haga?” y Él: “Levántate, lávate de las suciedades que te han manchado, despierta en tu seno los sentimientos adormecidos y los pactos de nuestra alianza, y ve, hija predilecta de la Iglesia, nación predestinada, a llevar, como en el pasado mi nombre ante todos los pueblos y los reyes de la tierra.”

Palabras proféticas, a las cuales, obediente, debía responder el porvenir.

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