sábado, 18 de febrero de 2017

Papa Francisco: No insultar, la violencia comienza en casa

Papa Francisco: No insultar, la violencia comienza en casa


El Pontífice insiste: trabajo y estudio para alejar a los jóvenes de suicidios y grupos terroristas
 ARY WALDIR RAMOS DÍAZ  17 FEBRERO, 2017   GUARDAR EN MI LISTA DE LECTURA

La economía basada en intercambios “líquidos” no ayuda a crear trabajos “concretos”: el papa Francisco denunció que los jóvenes explotados y frágiles pueden ser víctimas de la violencia y de las dependencias. Lo hizo este 17 de febrero de 2017 en su primera visita a la universidad pública Roma Tres, en la capital italiana, en la que dirigió un discurso a los estudiantes y profesores.


“Yo joven sin trabajo, explotado allí y acá, gira, gira, al final ¿la amargura del corazón dónde me lleva? A las adicciones, el suicidio, yo no estoy seguro que las verdaderas estadísticas del suicidio juvenil sean divulgadas completamente, las verdaderas…”.


Entonces, “voy y me alisto en un ejército terrorista, al menos tengo algo que hacer y doy sentido a mi vida. ¡Terrible!“, expresó.

El Papa manifestó que son alarmantes los datos del desempleo en Europa entre los más jóvenes. Por eso, instó a pasar de una economía líquida a una concreta y exhortó a “solucionar los problemas económicos, sociales, culturales”, problemas que deben ser discutidos en las universidades, recomendó.

“Esta liquidez de la economía quita lo concreto del trabajo y deroga la cultura del trabajo porque no se puede trabajar, los jóvenes no saben que hacer”, constató.

“La educación y la formación académica de las nuevas generaciones son un requisito básico para la vida y desarrollo de la sociedad”, indicó.

La violencia en las ciudades 

Entre aplausos, el papa Francisco dejó de lado el discurso preparado para responder a las preguntas de los jóvenes. “Prefiero ser espontáneo”, expresó.

Habló del lenguaje de la violencia en las calles, donde “se grita, se insulta con normalidad”. “Primero el insulto y después se pregunta el por qué, es verdad hay un aire de violencia en nuestras ciudades”, dijo.

La “celeridad de la vida nos hace violentos en casa, frecuentemente nos olvidamos de decir: “buenos días”, “chao, chao”, estos saludos anónimos, la violencia es un proceso que nos hace cada vez más anónimos, nos quita el nombre, somos anónimos, los unos para los otros”.

El peso de la violencia en las relaciones entre las personas se extiende al mundo. Personas sin nombre. “Yo te saludo como si fueras una cosa”.  Esto que nosotros vemos aquí crece, crece, crece y se convierte en la violencia mundial. Nadie puede negar que estamos en guerra, una tercera guerra mundial a pedazos”.

“Hay que bajar el tono, hablar menos y escuchar más”. Las medicinas del Papa están dirigidas al corazón: “antes de discutir, dialogar. Sí, tú piensas diferente de mí, pero dialogamos, el diálogo acerca, no sólo a las personas, sino los corazones. Con el diálogo se hace amistad, la amistad social”.

No caer en los insultos, como se lee en las páginas de los periódicos, formuló. “En una sociedad donde la política ha bajado tanto de nivel, me refiero a la sociedad mundial, se pierde el sentido de la construcción social y de la convivencia social, que se hace con el diálogo”.

“Escuchar antes, bien, y dialogar”,  insistió. Las campañas electorales demuestran cómo ya se tiene la respuesta pronta para atacar al otro. “Espera, escucha antes lo que dice y responde”.

“La paciencia del diálogo”. Incluso pedir explicación cuando no se entiende. “¿Qué significa esto, que no he entendido bien?”. “Donde no hay diálogo, hay violencia“, añadió.

“¡Es verdad, estamos en guerra!”. Pero, “las guerras no comienzan allá, comienzan en tu corazón, en nuestro corazón. Cuando yo no soy capaz de abrirme a los demás, de respetar a los demás, de dialogar con los otros, ahí comienza la guerra”.

La ausencia de diálogo en el hogar. “Cuando el tono de voz se alza, se grita, o cuando estamos en la mesa y cada uno con su celular, está hablando, sí, pero con otro. Ese es el germen de la guerra; porque no hay diálogo”.

La universidad es el lugar donde se puede dialogar, porque hay puesto para todos, aunque piensan diferente. “Una universidad donde se escucha al profesor y se va a casa.. eso no es una universidad”. “¡Se necesita el diálogo artesanal, la discusión, esto es importante!”, expresó arrancando aplausos.

“La universidad de las élites o universidades ideológicas“, lugares “donde tú vas y te enseñan esta línea de pensamiento solamente y te preparan para ser un agente de esta ideología, esa no es una universidad: donde no hay diálogo, confrontación, escucha, respeto, amistad, alegría del deporte, alegría del juego, no hay universidad”.

“Verdad, bondad y belleza” son puntos cardinales del “camino universitario, e invitó a que permanezcan “antiguos y nuevos estudiantes en diálogo en el cuerpo de la universidad”.

“Realizar la no violencia” es la “alegría de hacer camino juntos sin gritar, sin insultos y buscar siembre la verdad, la bondad y la belleza”, dijo, “no sé si he respondido”.

¿Cambios de época? La época es diversa y hay que asumir las cosas y la vida como viene. “La vida se asemeja a la vida del portero de fútbol que ataja el balón de donde venga el tiro”.

“La vida debe ser enfrentada sin miedo, la vida es así”, dijo Francisco. “No, no son sólo los tiempos modernos de Charles Chaplin, no… es otra cosa, es una época diversa, que viene de un lado del que no me esperaba, pero debo tomar la vida de donde venga, sin miedo”.

Respecto a la universidad y el diálogo, invitó a “buscar la unidad, que es diferente a la uniformidad… unidad en la diversidad. Vivimos en una época globalizada y el error es pensar la globalización como si fuera un balón, una esfera, donde cada punto está a la misma distancia del centro. No hay diferencia, todo es uniforme”.

El Papa habló contra la globalización que uniforma. Esta “uniformidad es la destrucción de la unidad” porque “destruye la capacidad de ser diferente”, advirtió.

“Hay “una globalización” a imagen del “poliedro”, indicó, “una unidad, cada persona, cada raza, cada país, cada cultura,… siempre conserva su identidad propia y esta es la unidad en la diversidad que la globalización debe buscar. La unidad de una universidad va por ese camino, la unidad en la diversidad”.

“El peligro mundial es concebir una unidad, una globalización en la uniformidad y esto destruye”, afirmó. Y así, se puede hablar de una comunidad plasmada en la diversidad de sus miembros.

Comunicación líquida 

Francisco afirmó también que la rapidez excesiva de las comunicaciones la vuelve líquida y dijo que el exceso de rapidez se explica en la “progresión geométrica en el tiempo”.

El Papa invitó a “acostumbrarse a esta comunicación”, sin que esta “rapidez, me quite la libertad” de expresión. “Tantas veces, esta comunicación rápida y ligera puede devenir liquida y sin consistencia”, dijo citando al filósofo Bauman.

Esta fue la segunda visita de un pontífice a esta universidad romana, que cuenta con unos 40.000 estudiantes, después de la que realizó Juan Pablo II en 1992.

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