domingo, 26 de febrero de 2017

¿Cómo se puede prevenir la tragedia del tráfico de menores?

¿Cómo se puede prevenir la tragedia del tráfico de menores?


En algunos estados de la Unión Americana se han establecido lineamientos para ayudar a restaurar la tragedia provocada en las niñas y los niños que han sido usados en el tráfico sexual, mientras que los medios católicos de ese país –como ha sido recientemente *Our Sunday Visitor*—van mucho más allá y centran su atención en la prevención.

Por ejemplo, en la arquidiócesis de Los Ángeles el arzobispo José H. Gómez inició una campaña de prevención para aumentar la conciencia de los fieles sobre el alcance (y el horror ) de la trata de personas y lo que los católicos de a pie pueden hacer para impedirla, para detectarla, para evitar que los menores sigan en manos de las mafias.


En este sentido, Kathleen Buckley Domingo, directora asociada del Ministerio de Vida de la arquidiócesis de Los Ángeles, dijo que todo el mundo puede aprender a detectar signos de que alguien está siendo traficado, o poner folletos en los baños con una línea telefónica de tráfico humano.

Dado que una iglesia es a menudo el único lugar que un traficante permitirá a sus víctimas a asistir, dijo, reconocer y llegar a alguien en peligro en la parroquia es vital. “Hay un montón de pequeñas cosas locales que podemos hacer”, dijo Buckley Domingo a *Our Sunday Visitor.*

Una de ellas, que puede hacer la Iglesia junto con la municipalidad o el gobierno de los estados, incluso con el gobierno federal, consiste en poner una línea exclusiva y confidencial para denunciar sospechas de tráfico de menores o denunciar, con conocimiento de causa, haber sido testigo del mismo o estar siendo explotado por una banda criminal.

Reconocer los signos

El extenso artículo que inserta el semanario estadounidense en su edición de la primera quincena de febrero, tiene un apartado muy interesante, producto del “Proyecto Polaris” para reconocer indicadores de tráfico humano (que son la clave para identificar y ayudar a la víctimas a encontrar asistencia social, humana, médica, psicológica).

La lista de estos signos puede contener las siguientes señales de alguien que: no es libre de moverse como lo desea; no es remunerado, se le paga muy poco o, simplemente, se le “paga” con consejos; está en funciones en horarios excesivos y/o inusuales y no se le permiten descansos o tiene restricciones extraordinarias en su posibilidad de descansar.

También es posible que presente estos otros signos: que tiene una gran deuda y no puede pagarla; fue reclutado a través de falsas promesas sobre la naturaleza y condiciones de su trabajo; existen medidas de alta seguridad en lugares de trabajo y / o de vida (por ejemplo, ventanas opacas, ventanas empotradas, barras en las ventanas, alambre de púas, cámaras de seguridad, etcétera).

Otros signos visibles que podrían hacer que el tráfico humano exista en un menor es que éste sea temeroso, ansioso, deprimido, sumiso, tenso o nervioso / paranoico; exhiba una conducta inusualmente temerosa o ansiosa después de mencionar la aplicación de la ley; evite contacto visual, no tenga atención médica, aparezca desnutrido, muestre signos de abuso físico; tenga muy pocas (o ninguna) posesiones personales; no tenga control sobre su dinero, no tenga registros financieros o cuenta bancaria ni controle sus documentos de identificación (DNI o pasaporte).

Finalmente, que no le esté permitido o sea capaz de hablar por sí mismo (un tercero puede insistir en estar presente y / o traducir); le sea imposible aclarar su dirección, su paradero, la ciudad donde se encuentra, aunque también pueden presentar pérdida del sentido del tiempo o tener numerosas consistencias en su historia.

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