viernes, 30 de diciembre de 2016



Viernes, diciembre 30, 2016

LA SAGRADA FAMILIA DE JESÚS, MARÍA Y JOSÉ, AÑO I
MATEO 2: 13-15, 19-23
Amigos, en el Evangelio de hoy contemplamos a José siendo instruido por el Señor para que cuide de María y de Jesús. José escucha estas palabras de Dios en un sueño. Los sueños tienen un papel muy interesante en la Biblia. En el Antiguo Testamento encontramos la figura de José, quien es un intérprete de sueños que logra descifrar con éxito el sueño del faraón; por su parte, en el Nuevo Testamento leemos cómo los Magos son advertidos por un ángel que se les aparece en sueños de que regresen a su tierra. En uno de los salmos encontramos esta línea: “hasta de noche instruye mi corazón”.

¿Qué puede significar que José esté dispuesto a escuchar a la sabiduría incluso en un sueño? Significa que está abierto a ir más allá de los límites de la mente racional. No significa que repudie la racionalidad, sino que la trasciende, que puede pensar de nuevas maneras y dar cabida a posibilidades inesperadas, ahondando en dimensiones más profundas y ricas de su alma.

¿Alguna vez se han sentido estancados precisamente porque no pueden pensar fuera de la caja? ¿No podemos acaso esperar lo imposible? ¿No podemos acaso soñar? Así mismo, nuestra apertura para ser dirigidos por Dios, ¿no depende acaso de esta capacidad? Dios se hizo uno de nosotros a fin de salvarnos de nuestros pecados. ¿Quién podría considerar esta posibilidad? ¡Resulta absurda! Sólo un soñador podría hacerlo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario