sábado, 31 de diciembre de 2016

¿QUÉ SIGNIFICA RECONOCER LA GLORIA DE DIOS?

Publicado: 30 de Dic el año 2016 15:06 PST
En la oración debemos aprender el arte de la adoración de la gloria de Dios, quedando extasiados con la contemplación de este amor


En el tiempo deNavidadresuenan en nuestros oídos y en nuestros corazones las palabras del coro de los ángeles a los pastores de Belén: “Gloria a Dios en elcieloy en la tierra paz a los hombres que ama el Señor” (Lc 2, 14). En la Navidad hablamos mucho, - y con toda razón- de paz, pero a veces nos podemos olvidar de la primera parte del canto celeste: “Gloria a Dios en el cielo”.     LaIglesianos habitúa a decir con frecuencia la doxología “Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo”. En los domingos del año litúrgico se entona en la Misa el “Gloria”, que recoge el canto de los ángeles. Pero corremos el riesgo de habituarnos a usar una palabra cuyo significado no entendemos bien. 

  

¿Qué significa reconocer “lagloriade Dios”? Significa ante todoreconocersu grandeza, su majestad, su omnipotencia. La “gloria” divina es, según la etimología de la palabra, su “peso”,lo que Dios es en su esencia e intimidad.      

Para el cristiano, que ha visto la gloria de Dios reflejada en el rostro deCristo, la gloria divina se manifiesta en suamor: “Tanto ha amado Dios al mundo que le dio su Hijo único” (Jn 3, 16).   


El gran poder de Dios es su Amor, el hecho de que Él es Amor sustancial, podríamos decir. Por ellola tradición cristiana ha visto sobre todo en el momento de la cruz, junto con la encarnación, la gran manifestación de la gloria de Dios,el momento supremo de la manifestación de su amor misericordioso por nosotros.   

María, tanto en Nazaret, Belén como en el Calvario, estestigoprivilegiado de esta glorificación, Ella que había hecho de su vida un perenne Magnificat, un continuo acto de glorificación de Dios.  

Oración y gloria de Dios

La oración es un momento en el que tenemos que dar espacio a la contemplación de la gloria de Dios, de su amor infinito hacia nosotros.No puede ser la oración simplemente una lista de peticiones ni de intenciones, aunque esto es lícito y bueno.  

En la oración debemos aprender el arte de la adoración de la gloria de Dios, quedando extasiados con la contemplación de este amor. Glorificamos a Dios en la oración y recocemos su gloria en la medida en que más nos parezcamos a Él por el amor. Amando somos capaces deverla realidad y Dios mismo con un corazón nuevo. Somos capaces de penetrar su intimidad trinitaria, somos capaces de amar como nunca habíamos amado y de percibir su amor en un modo experiencial que llega a ser inefable.  

La Navidad para el cristiano es...

El período de Navidad debe ser para el cristiano un período de serena contemplación, de ejercicio de adoración, de glorificación del Dios Padre, del Hijo, del Dios Espíritu Santo. 

Será difícil buscar la paz verdadera si no tenemos el amor de Dios en el corazón, si no lo hemos contemplado, si no somos capaces de “pesar” la realidad con la balanza de Dios que es Amor.

Justamente los ángeles proclaman “la gloria de Dios” en el momento del nacimiento de Jesús porque en los llantos del Niño de Belén se manifiesta en modo maravilloso, sorprendente y misterioso el amor infinito de un Dios Amor que se hace Samaritano de la Humanidad doliente. “A quien nos ha amado así, ¿cómo no amarlo?”, dice el canto de “Adeste fideles”.

Hagamos de la oración un ejercicio de glorificación de Dios y para ello pidamos que el Señor nos revele el secreto del amor, para que podamos amar en un modo semejante a como Él nos ha amado. Esto será posible con el compromiso de nuestra libertad, pero sobre todo con la ayuda de lagracia.  

Cada vez que contemplamos la gloria de Dios en la oración, Jesús nace en nuestra almatrayendo a ella eldondel amor.  

Por: P. Pedro Barrajón, L.C.

Fuente: La-Oración.com

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